¿Existen Lamas femeninos actualmente?

Lama Ole Nydahl dice que de los estudiantes que él envía para enseñar y dirigir los centros, hay tantas mujeres como hombres. En principio no hay diferencia en el Camino del Diamante. Las mujeres tienen exactamente las mismas posibilidades de obtener un buen progreso. La razón, por qué los hombres son todavía dominantes en algunas instituciones budistas occidentales, radica parcialmente en reliquias de la cultura monástica de Tíbet, las cuales nada tienen que ver con el Budismo Camino del Diamante mismo.

Otra razón son las estructuras jerárquicas. En el Budismo tibetano en general, uno tiene que dividir entre las tres escuelas más antiguas (Kagyu, Nyingma, y Sakya), las cuales no son estructuradas jerárquicamente, y trabajan más bien en los círculos de amigos, y aquí, las mujeres son muy importantes. Sin embargo, en el linaje Gelugpa, “los virtuosos”, quienes también dirigen el Gobierno, están muy jerárquicamente organizados, y casi sólo hay hombres. Aunque aparentemente a los hombres les gusta construir estos sistemas jerárquicos, para las mujeres no les hace ningún bien vivir un clima así. Ellas funcionan mejor en reuniones de rondas abiertas, que en jerarquías que van de arriba a abajo.

Y las mujeres también pueden ser fuertes sin tener que ser la más fuerte. Si sus círculos de hombres y niños funcionan bien, serán pacíficas. Pero si un hombre llega a oír que en el siguiente valle alguien dice ser más fuerte que él, él incluso cruzará una montaña muy alta para comprobarlo. De modo que los hombres ponen mucha más energía en la competencia por una posición de líder absoluta que las mujeres.

Por otra parte, parece que las mujeres están menos dispuestas a abandonar/dejar su vida personal atrás y dedicar todo a algo sobre lo/más allá de lo personal. La mayoría de ellas quieren un hombre y una familia, algo para ellas mismas. Y la maternidad por sí misma, es definitivamente una victoria sobre el desarrollo personal. Afortunadamente, hay mujeres inteligentes y competentes que pueden administrar tanto la práctica del Dharma y su vida privada y la familia.