¿Cuál es la naturaleza de los sueños?

Toda experiencia condicionada puede compararse con un sueño. El mundo externo, experimentado a través de nuestros sentidos parece tan real y sólido, y está formado por partículas diminutas que pueden ser divididas hasta que desaparecen por completo. Esta experiencia es compartida continuamente con otros e involucra el cuerpo, habla y mente. Lo que experimentamos en la noche es un sueño privado que involucra principalmente a nuestra mente.

Buda comparaba los mundos externo e interno con sueños porque nada en ellos es permanente. Todos los fenómenos mentales y físicos aparecen, cambian y luego desaparecen. Los estados de ánimo, la educación, la crianza y los antecedentes colorean nuestra visión. Por otra parte, sólo experimentamos las vibraciones que nuestros sentidos pueden recoger y, por lo tanto, no perciben las cosas como son. Por ejemplo, si nos sentimos felices, todo parece bello y agradable, y durante los estados infelices, todo se convierte en terrible y difícil. Nuestra percepción es, por lo tanto, es determinada por las condiciones externas y por nuestros estados mentales cambiantes.

Hay una cierta sabiduría en el estado del sueño, porque en él somos más conscientes de la naturaleza irreal de las cosas. La facilidad con la que ganamos o perdemos un millón de dólares en un sueño, o somos capaces de viajar en cualquier lugar, muestra en realidad una profunda sabiduría en el entendimiento de la naturaleza de nuestra mente.

Si durante un sueño, surge la conciencia de que uno está realmente soñando, es posible extender la claridad radiante en el pasado y en el futuro, por lo tanto se ilumina. Por lo general, esta experiencia no puede ser sostenida y al despertarse, se olvida. Es importante, sin embargo, que si somos capaces de controlar nuestros sueños, podemos también ser capaces de controlar nuestra muerte. Descansando en la esencia clara de la mente durante el proceso de la muerte, ofrece la mejor oportunidad para la Iluminación. Las meditaciones budistas apuntan directamente a esto, ellas producen el poder para permanecer en la esencia de la mente como conciencia desnuda.