La meta del Camino Angosto: La liberación

El camino a la liberación consta de dos pasos: primero se comprueba que no hay nada permanente en el cuerpo, sólo enormes cantidades de átomos vibrando. Luego uno entiende que tampoco se encuentra nada real en los pensamientos y sentimientos. Por más que se quieran palpar las experiencias externas e internas como reales, son simplemente corrientes de experiencia en constante cambio.

Esta comprensión influye cada vez más la actitud en la vida y, finalmente, se vuelve una experiencia permanente: Si no hay un “yo”, ¿Qué podría entonces ser dañado? El tiempo de sentirse un blanco se va definitivamente con la comprensión de que no hay un “yo” verdadero. Uno no puede volver a ser atacado. Frente al dolor y las dificultades, el “yo sufro” se convierte en un “hay sufrimiento”.

Aquí se desarrolla el verdadero significado de la palabra que con tanta frecuencia se malinterpreta, Nirvana, que se traduce como “apagar de un soplo” o “extinguirse”. Lo que se reconoce con el uso de los métodos dados por el Buda es que uno puede alejar ya de un soplo los objetos de la conciencia y también la idea de un “yo” independiente, pero no el estar consciente mismo.

Considerándolo en rigor, hay dos clases de nirvana. El llamado pequeño nirvana, es el tranquilo opuesto del samsara, el espejo de la mente que sólo reconocen los meditadores, sin las imágenes cambiantes en él. Es el nivel que queda detrás de la confusión y del aferramiento a lo pasajero, que es experimentado por los no liberados como mundo “real” externo e interno. Si se realiza este constante estar consciente del experimentador, puede dejar de tenerse la ilusión de un “yo” delimitado, punto de suministro de todas las dificultades que se experimentan.

Las escuelas budistas del Sur están contentas con la comprensión de que no hay un “yo”, que conduce a la liberación deseada: el fin del sufrimiento propio y el desarraigo de todas las emociones perturbadoras. Desde la visión de las orientaciones budistas del Norte, del Gran Camino, con esto sólo se retira el primer velo, el de las Emociones Perturbadoras. De ahí que esta meta sea únicamente una estación intermedia, antes de que empiece el gran viaje a la iluminación para el bien de todos los seres, el Camino del Bodhisattva.

Fragmentos de Las Cosas como son, Lama Ole Nydahl