Refugio

El Buda le enseñó a sus discípulos más cercanos a apoyarse en tres pilares y tomar refugio en los llamados Preciosos y Escasos o Tres Joyas: Buda, Dharma y Sangha.  Este refugio externo es común a todas las orientaciones budistas y es necesario para llegar a conocer la mente. Ya sea que se imparta de forma muy extensa o que el maestro repita un par de frases cortas, se desarrollará un vínculo entre el potencial interno aún no reconocido y los objetos del refugio. A partir de aquí crece la confianza de que uno, al igual que el Buda, trae en sí mismo todas las cualidades iluminadas y puede también descubrirlas con la ayuda de sus métodos.

Sólo al alcanzar la iluminación puede uno comprender el completo significado del refugio. Sin embargo, su influencia, buena y fuerte actúa desde el primer momento. Le da a la gente una orientación clara en la vida y refuerza mucho sus actos. Las meditaciones, que nos son autorizadas por el refugio, apartan eficazmente las impresiones de sufrimiento almacenadas en la conciencia. Puesto que la propia mente cuando no está perturbada trabaja con mucha más agilidad, también se piensa más en los otros.

Se toma refugio en el Buda como meta. Él es el completo desarrollo de la mente, y la personificación de la iluminación. Este estado le es inherente a cada uno como naturaleza verdadera, intemporal e indestructible, aún cuando no se sea consciente de ello. Uno se abre a sus enseñanzas –el Dharma– como camino hacia ese estado, y se rodea en lo posible de personas que tienen los mismos valores. Con los amigos cercanos en el camino, los liberados y los que todavía practican –lo que llamamos Sangha–, uno simplemente se desarrolla de la mejor manera. También ellos son un refugio.

La meta, el camino y los estudiantes son esenciales para todas las escuelas del Budismo. Ellos le brindan a más del diez por ciento de la población mundial lo necesario para una vida significativa e independiente. Muchas escuelas toman también refugio en el maestro, y en el Camino del Diamante, el Budismo transmitido en el Tíbet, así como también en el Zen del Japón y en el Chan de la China, el maestro es el refugio más importante. Él otorga el acceso directo a la riqueza de la iluminación. También llamado Lama, representa el ejemplo más alto. De él recibe uno, junto al refugio externo en el Buda, las enseñanzas y los amigos en el camino, las Tres Raíces para un rápido crecimiento: la Bendición, que da confianza, los Métodos, que abren la mente, y la Protección, que regala la energía y convierte todo en un paso en el camino. Mientras más enérgicos sean los métodos, más importante será también el maestro. Todos pueden correr, aprender a conducir, pero vale la pena tener un maestro, puesto que nadie puede aprender a volar sin recibir instrucciones. Tanto en el Budismo como en la vida, no hay nada más importante que los valores a los que uno está orientado. Por eso los maestros transmiten, tan pronto como los estudiantes puedan entender, que sólo la mente puede ser un refugio duradero.

Fragmentos de Las Cosas como son, Lama Ole Nydahl