Nacimiento y juventud en la corte

Una mirada a la vida del Buda nos acerca a sus enseñanzas. Nació en medio de una familia real hace aproximadamente 2450 años, y aunque la mayoría de las representaciones que se hacen de él lo muestran muy asiático, probablemente se veía más europeo. Su estirpe había llegado al norte de la India pocos siglos antes, durante las grandes migraciones provenientes de lo que hoy es Ucrania. Perteneció a la casta guerrera, y los textos lo describen como alto, fuerte y de ojos azules. La tierra de sus padres quedaba en lo que hoy es la frontera sur de Nepal, cerca de la ciudad de Kapilavastu. En aquel tiempo la región no estaba superpoblada y era asombrosamente próspera. Algunas excavaciones muestran que tenían un sistema de drenaje subterráneo de aguas así como un sistema de calefacción. Hoy en día no es éste el caso en la mayor parte de Nepal.El Buda no fue ningún “nacido de una virgen”, sino la última oportunidad de sus padres para tener un hijo y, por ende, un heredero al trono. De otro modo, su reinado habría desaparecido muy pronto.

 Un intenso sueño de la madre anunció el embarazo. La alegría de los padres fue muy grande cuando la madre dio a luz un niño hermoso y sumamente fuerte, y que además nació de pies. Sin embargo, poco a poco empezaron a reflexionar sobre las muchas cosas inexplicables que sucedían en torno a su hijo. Cuando dio sus primeros pasos aparecieron flores sobre la tierra que había pisado. Esto era más aplicable a un poeta, a un soñador o a un filósofo, que al joven guerrero y general que debía mantener unido el reino. Invitaron entonces a tres sabios para que predijeran el futuro de su hijo, a quien le habían dado el nombre de Siddharta Gautama. La apreciación de todos fue la misma: “El joven es muy especial. Si no entra en contacto con el sufrimiento del mundo, realizará todo lo que ustedes desean de él. Como guerrero y héroe vencerá a todos los reyes vecinos, y ustedes estarán orgullosos. Pero si se da cuenta de que el mundo es en sí mismo condicionado y que por lo tanto no puede brindar una felicidad duradera, lo abandonará todo. Desarrollará una visión nueva e iluminada, y la llevará al mundo”.

Puesto que ellos deseaban un soberano y no un artista o un renunciante, procedieron con rapidez. Rodearon al príncipe en su crecimiento de todo aquello que un hombre joven y sano desea: 500 mujeres bellas, posibilidades para practicar los deportes, el arte de la lucha y la recreación, y las mejores condiciones para su educación intelectual. Rápidamente lo dominó todo, y lo que adicionalmente deseaba, lo obtenía con sólo señalarlo. Como su subconsciente no contenía nada perturbador de vidas anteriores, tampoco había ninguna impresión desagradable que pudiera madurar en él. Y así, experimentó durante 29 años sólo niveles cambiantes de alegría. Pero después su mundo se puso de cabeza.

Fragmentos de Las Cosas como son, Lama Ole Nydahl