Lama Ole Nydahl. Mi receta es simple: decirle a las personas la necesidad de encontrar algo que pueda llevarlas a través de la enfermedad, la vejez y la muerte, y a que no tengan miedo a darle un vistazo de la alegría de la vida. Decirle a las personas que la mente es como el espacio: abierto, claro e ilimitado, y hablarles tanto del camino como de la meta.

El Linaje Karma Kagyu

Es uno de los cuatro linajes principales de Budismo Tibetano. Es un linaje de transmisión oral directa que, a través de la interacción con un maestro calificado, utiliza la meditación y la visión como métodos para reconocer la naturaleza de la mente.

Las enseñanzas Karma Kagyu fueron dadas por el Buda histórico Sakyamuni, y se han preservado hasta nuestros días en forma pura y auténtica mediante la transmisión directa de maestro a estudiante.

El Buda enseñó estos métodos a sus estudiantes más cercanos; luego, la transmisión continuó a través de los mahasiddhas hindúes Padmasambhava, Tilopa, Naropa, Maitripa, y los famosos yoguis tibetanos Marpa (quien introdujo la tradición Kagyu en Tíbet) y Milarepa. En el siglo XII, el monje Gampopa impartió estas enseñanzas al primer Gyalwa Karmapa, cuyas sucesivas reencarnaciones las han mantenido vibrantes y poderosas a través de los siglos.

La escuela Karma Kagyu ofrece enseñanzas prácticas que pueden aplicarse a la vida cotidiana. Hay una gran cantidad de métodos para el desarrollo de la riqueza y la claridad inherentes a la mente, ya sea por medio de la meditación formal como a través de las actividades de todos los días.

El Camino del Diamante en Occidente

En 1969, Ole Nydahl y su esposa Hannah conocieron al XVI Karmapa Rangjung Rigpe Dorje (1924 - 1981), históricamente conocido como el primer Lama encarnado del Tíbet, convirtiéndose en sus primeros estudiantes Occidentales.

Después de completar tres años de estudios de la filosofía budista y de entrenamiento intensivo en meditación, incluyendo la transmisión para una práctica única del Budismo Camino del Diamante, llamada muerte consciente (tibetano: Phowa), el XVI Karmapa les pidió que enseñaran, establecieran centros y se aseguraran que las enseñanzas se mantuviesen vivas y atractivas para las personas inteligentes, críticas y laicas del mundo Occidental.

Desde entonces las enseñanzas del Budismo Camino del Diamante han logrado hacer su camino en Occidente. Las enseñanzas de este nivel de Budismo, se han mantenido vivas desde que fueron dadas por el Buda histórico hace más de 2450 años hasta el presente, gracias a una sucesión de maestro-estudiante quienes han sostenido esta transmisión de manera ininterrumpida.

Estas enseñanzas continúan teniendo relevancia hoy en día, al ofrecerles a personas con una cultura occidental, la posibilidad de evaluar e incorporar en sus vidas (acorde con su experiencia), el conocimiento y los métodos hábiles que les permiten tener una vida con más significado y desarrollar al máximo todo su potencial inherente.

Centros de Budismo Camino del Diamante

"Los centros budistas del Camino del Diamante del linaje Karma Kagyu, son sitios donde los budistas aprenden y se reunen regularmente para meditaciones en grupo. Los mismos permanecen abiertos para todos los interesados y desarrollan desde los años 70 un acceso occidental a las enseñanzas más altas dadas por el Buda. El conocimiento de la tradición Karma Kagyu, una de las escuelas más antiguas del Budismo Tibetano, se transmite en nuestros idiomas en un estilo abierto, correspondiente a nuestra cultura. Nosotros experimentamos hoy el mismo proceso que los tibetanos hace mil años, cuando ellos tradujeron todo del sánscrito al tibetano.

Uno puede comparar las enseñanzas del Buda con un cristal, que siempre toma el color del fondo sobre el que está, sin cambiar su esencia. La formación crítica occidental resulta, para alegría creciente nuestra, un fundamento de primera clase para el camino budista, y así las más altas enseñanzas del Buda están llegando ahora a manos de personas independientes e idealistas alrededor del mundo. Cuando experimentan la riqueza inherente de sus mentes, sin ser ahogados por el celibato, los rituales rígidos y las jerarquías, muchos pueden disfrutar inmediatamente de los métodos para su desarrollo.

Quien enseña el budismo del Camino del Diamante es responsable de que nuestra transmisión sea práctica, que no se vuelva una iglesia y que en todo momento pueda atraer también a la gente más despierta. Por lo tanto, todos los que enseñan deben cuestionarse constantemente el ejemplo que dan, conocer la visión más alta y vivir y crecer visiblemente según sus propias experiencias. De lo contrario, no habría ninguna certeza de que se está transmitiendo algo productivo y que no se está trayendo al mundo una nueva carga de "opio para el pueblo". Con esa actitud, ser budista significa disfrutar la ausencia de miedo, la alegría espontánea y el amor activo del espacio. No hay un mejor agradecimiento hacia el Buda ni ningún beneficio mayor para los demás que dar con alegría lo mejor de uno."

Lama Ole Nydahl